jueves, septiembre 11, 2003
Modelo de conducta
En el seno de Yeguas Inc. se lleva a cabo un debate trascendental sobre la conveniencia de inaugurar la columna de links, cuyo resultado, estamos en condiciones de adelantar, todavía es incierto. En la era de los webblogs somos conscientes de la importancia de "anillarnos", "encadenarnos", "exhibirnos" y demás sugestivas acciones potenciales y/o de marketing pero, como buenas yeguas, analizamos profundamente las ventajas, desventajas y posibles impactos sobre nuestra conducta yegual.

El principal tema de debate es "¿para qué poner links?". ¿Para mostrar lo que leemos? Las yeguas nos damos panzadas de blogs, somos habitues de muchas páginas propias y de amigos, visitamos con frecuencia los relatos de marqueze, caemos en cuanta página bizarra se nos ponga a tiro y además no nos perdemos un capítulo de Resistiré aunque haya que recurrir a los videos pedorros de su site oficial. El resultado de consignar todo esto sería una interminable columna de links de todo tipo, en la cual ustedes, queridos nabos, naufragarían como ante la guía telefónica. No, de ninguna manera.

Pensamos entonces en la posibilidad de linkear sólo aquellas páginas "afines" a la temática yegual. Algo así como "chicas que escriben como yeguas" o "yeguas que escriben como diosas" o combinaciones similares, involucrando siempre algún tema de interés de la blogplatea yegual. Parecía excelente idea, tanto que casi nos entusiasmamos, cómo ponerlos, la columna del costadito, qué título ponerle... ¡hasta apareció el primer link que podía calificar!

El blog en cuestión se trata del "diario" de una chica que se la pasa cogiendo durante 20 de las 24 horas del día, no importa dónde, ni con quién, ni siquiera con qué, y le encanta contarlo con pelos y señales, aunque sin demasiadas luces literarias por el momento (aunque quizás con mucha práctica, un poco de cuidado en el texto y toneladas menos de puntos suspensivos la cosa empiece a tomar color). No vamos a entrar en la polémica de quién es esta chica Paula, porque no viene al caso si es linda, gorda, flaca, fea, joven, ni siquiera nos importa si es un flaco con necesidad de canalizar su creatividad haciéndose pasar por una minita (lo más probable, sinceramente) o si son verdaderamente suyas esas tetas que muestra casi sin pudores en la foto que posteó (muy inverosímil, pero pongámosle). Para nosotros es sencillamente Paula, un personaje, una chica que se dedica a coger durante 20 de las 24 horas del día, sin importarle dónde, con quién, ni siquiera con qué lo hace. Como ella misma dice, "le gusta el sexo y le provoca compartirlo". Y lo hizo con desde el plomero que le arregló el baño hasta su amiga (se sabe que es de última moda eso de tener una torta en su historia, vean la tele y lo comprobarán).

Y todo bien, dentro de sus limitaciones sintácticas y lingüisticas, pero todo bien, después de todo los relatos son mejores que el promedio de lo que se encuentra en Marqueze, los nabos se enganchan y babean a más no poder, piden más y llenan el chiringuito de comentarios animales y el objetivo principal del blog, calentar pajeros, se cumple. Hasta que apareció la foto.

No podés, Paula, no podés. Exhibir la carne (la carne de quien sea que es) en un diario que se llama "sexoescrito" es un recurso barato y fácil. ¿Querías más pajeros? No es la forma, chiquita, como diría nuestra Gran Vieja Petera, "cualquiera corre detrás de los pechos turgentes, el tema es qué le van a dar después". ¿Y qué les das vos? Una jeta borroneada, al mejor estilo circulito pixelado de MTV para tapar porongas de Jackass. Muy berreta...

La cosa es que se nos cayó el link, pero sin embargo el tema nos ha dado para sus frutos a través de del reconocimiento, individualización y catalogación de una nueva subespecie femenina (ya sea mujer de verdad o imaginaria), naba como todas —porque hasta las yeguas somos nabas alguna vez en nuestra vida— a mitad camino entre aspirante a yegua y mortimer declarada.

Analizando el material que postea en su blog, hemos llegado a la conclusión de que el caso de esta naba tiene tres condiciones de posibilidad.

A. LA LITERATURA. Independientemente de que la sujeto exista o no, todo lo que allí escribe es producto de su imaginación, fantasías o creatividad literaria. Tal vez le pase un poco de eso y el resto es lo que le gustaría que le pase o le pasan cosas como a todos que ella exagera hasta transformar en potenciales guiones de los viernes de I-Sat. En este caso, recomendamos ponerse las pilas con la escritura y tener en cuenta que el ejercicio continuo de la misma es sólo un aspecto del crecimiento de un escritor. También existe la gramática, la sintaxis, la ortografía, el arte de la buena redacción y, sobre todo, la lectura.

B. LA TERGIVERSACIÓN y/o EXAGERACIÓN. Puede ser que la sujeto exista y coja mucho y le pasen cosas parecidas a lo que cuenta, pero cuando se pone a escribir haga una versión Hermanos Grimm de los cuentitos para que todos los nabos se crean que es Blancanieves (sólo por el mito de los enanos), cuando en realidad lo que le pasa es que cualquier cosa le cae bien, ya sea plomero, amiga, repartidor o pordiosero de la esquina, se coge cualquier cosa sin discriminar, "total con mi imaginación puedo ver un Johnny Depp en cualquier Hugo Arana". En este caso nuestro consejo es aplicar un poco de criterio, un poco nada más, porque no es de yegua que todos los bondis te dejen bien. Una yegua puede estar más o menos desesperada, pero de ahí a demostrarlo hay un milenio.

C. LA REALIDAD. Puede ser que la sujeto en cuestión exista, sea una yegua, y que todo lo que allí relata sea verdad en todos sus detalles. En este caso tenemos dos recomendaciones: que salga un poco del raviol en el que vive, porque hay vida más allá de la catrera, pero sobre todo, que nos cuente en qué raviol vive, así comparte con las demás un poco de plomeros, repartidores y demás experiencias vitales.

Ustedes pueden elegir el modelo de Paulita que más les guste, total, la imaginación todavía no paga impuestos. Lo único cierto es que por lo general los service del lavarropas son unos flacuchos sin gracia y con acné, los plomeros tienen una baranda que te voltea a cien metros y el técnico del cable se rasca tanto las bolas que pone en serias dudas la posibilidad de que se haya bañado en los últimos cinco meses. Es más, casi ninguno tiene algo dignos de apreciación, un culito como la gente y un bulto notable, unos ojos que te apuñalen o al menos esa onda Tom Hanks que despierta el instinto maternal de las yeguas. Cuando una yegua va a lo de una amiga, lo más probable es que tome mate y hable de los nabos que se levantaron, nabos que por lo general distan un poco de ser una suerte de Brad Pitt con el obelisco entre las piernas (ya nos vamos a meter con el tamaño, paciencia), pero que de todos modos son nuestros y los queremos así como son, porque ellos son nabos y son cositas y nosotras somos yeguas y somos del orto.

Así que por ahora nos quedamos sin link, pero tenemos a otro en la mira. Esperemos que no decaiga.

 
**Yeguas Inc.** 12:06 p. m. | |