sábado, abril 19, 2003
Las nabas del orto

Las nabas del orto son una especie rastrera tan extendida, numerosa y llena de variantes como el reino de los insectos. Condenadas a su submundo por su innata inmovilidad social, nacen, crecen y se multiplican ocupando lugares que naturalmente le conciernes a las yeguas y le cubren las piletas a la gran mayoría del universo. Con ella se verifica lo que con las antiguas castas romanas, por ejemplo: si bien una yegua puede llegar a comportarse como una naba y hasta caer en desgracia y transformarse en una naba (así como los califas se disfrazaban de mercaderes, los libertinos perdían su fortuna y terminaban como esclavos, o las Martinas vuelcan y pierden el rumbo), una naba nunca, nunca, nunca pero NUNCA JAMÁS será una yegua (así como un esclavo no adquiría todos los derechos de los ciudadanos, una Britney Spears nunca será Gatúblea o una Celeste Cid jamás le llegará a los talones a una Rosario). Una naba puede INTENTAR ser, DISFRAZARSE de o PRETENDER transformarse en una yegua, pero cualquier iniciativa al respecto sólo dejará más clara su natural nabitud. Y si necesitan un ejemplo clarito clarito, no tienen más que ver ese video en el que Cristina Aguilera se hace la boxeadora. Patético.

Clasificar nabas del orto es una tarea tan ardua y aburrida como hacer un catálogo de escarabajos. Sirve, sí, claro que sirve: siempre es mejor saber a qué clase de bicho nos enfrentamos. Pero convengamos que ponerse manos a la obra es un embole: llenar páginas y páginas con ellas es mucho más que un sacerdocio, y por eso no me propongo emprenderlo sola, sino más bien tirar la idea, esperar que alguien más se prenda y, eso sí, hacerle el merecido abucheo a dos subtipos de nabas del orto que me tienen particularmente harta: la BAMBU y la ETNICA.

Ambos tipos tienen en común su anidamiento en la Red de Redes. Dado su alto grado de cubrimiento de piletas son mujeres que en la vida real están más bien solas, y necesitan de esas cálidas redes que se tejen en las listas de correo. Las dos quieren ser la Reina de la Primavera, pero no ven una flor ni en un libro de botánica. Ambas están siempre en el ojo y centro de cada comunidad que habitan, ya que poseen la indescriptible habilidad de dividir al grupo entre aquellos que, hartos ya de su cubrepiletismo, no tienen empacho en hacerles notar cuan pesadas son y los otros que, deslumbrados por sus espejitos de colores, las defienden a muerte, con una suerte de ingenua caballerosidad que ya en el Medioevo ha quedado pasada de moda.

Lo más difícil a la hora de establecer categorías es que las características distintivas de las nabas son demasiadas y se verifican en la mayoría de las subespecies. Por ejemplo, todas ellas están rodeadas de una pirotecnia de espejitos de colores, a través de los cuales pretenden establecerse como la personificación de la Bondad en el Mundo Virtual. Debajo de esa carpa de espejismos, nadie es más bueno, considerado y bienintencionado que ellas. Ante sus ademanes odaliscos, ningún nabo dejará de rendirle pleitesía y, en algunos casos, hasta los más duros potros pueden llegar a caer a sus pies. Por ello, la Bambú y la Étnica pueden llegar a ser confundidas como parte de una misma clasa, y sin embargo tienen sus diferencias: mientras la primera se apunta en cuanta lista encuentra para así multiplicar su reinado y extenderlo en todos los rincones de la red, la segunda prefiere copar una sola lista y arriar a todos sus miembros a su corral. La Bambú, entonces, deberá desplegar una estrategia extensiva que la expone a forwardeos desorganizados, confusión de identidades y destinatarios y poco poder de profundización en los intercambios. En cambio, al estar concentrada en un solo terreno, la Étnica (que debe su nombre a esa tendencia a asumir nombres "étnicos" y nick difíciles de pronunciar, muchas veces cambiantes) se conoce de cabo a rabo las fortalezas y debilidades de sus potenciales súbditos, es capaz de estirar hasta el infinito las conversaciones aún cuando ya han perdido interés meses atrás, y victimiza a sus colisteros con sus torpes devaneos en distintos campos artísticos, incursiones que siempre tienen resultados, como mucho, olvidables. Las ventajas de la Bambú se hacen manifiestas a la hora del natural desgaste de los grupos: cuando un grupo decae, ella hará algunos tibios intentos de resurrección y al final, emigrará a sus otras listas, teniendo particular cuidado en identificar nuevos destinos. En cambio, la Étnica entra en pánico con la menor señal de decaimiento del grupo, ya que es conciente de que si el mismo se muere ella vuelve a su sola soledad, por lo que se la verá continuamente en diversos intentos de mantener al grupo bien enhiesto, como una suerte de porrista virtual con repertorio de estrategias de dudoso gusto, efectividad y contenido. Para ella, que un solo integrante del grupo esté medianamente ausente ya es una tragedia (sobre todo si se trata de uno de aquellos que ella señala como los sementales de su manada) y recurrirá a todos sus "encantos" para volverlo a la normalidad. Esto también se da para la Bambú, pero sin embargo su empeño tiene menor autonomía y enseguida se aburre.

Recuerde: ellas no son despistadas, son nabas; ellas no son buenas, son nabas; ellas no son ingenuas, son nabas; ellas no son observadoras, son nabas; ellas no son, provocadoras, son nabas; ellas no son atentas, quieren estar en el candelero, siempre en el candelero; ellas no dan nada, piden y piden y piden y en cuanto te tomás un descansito, un ratito para vos, pasás a la categoría de provocador desalmado.
 
**Yeguas Inc.** 1:01 p. m. | |
miércoles, abril 16, 2003
LA PAJA EN EL OJO AJENO

Resistiré es una telenovela de avanzada.

Pero no es una telenovela de avanzada por las boludeces que dicen los diarios, ni por la química de sus protagonistas, ni por los afiches de Celeste Cid en bolas ni nada de eso, ni porque la heroína no tiene todavía motivos para creer que está de novia con un malvado y entonces histeriquea entre dos.
Nah, esas son todas guevadas.

Además, demolamos ya mismo el mito Celeste Cid. Ni todo el rimmel del mundo, ese que ni se le corre cuando se ducha, la va a transformar en sex simbol. Esa mina nunca va a ser una yegua del orto. Ni tomando lecciones con Rosario, que hacía de su hermanita antes, va a poder llegarle a los talones a una yegua. Celeste Cid es una Mortimer Cuadriculada.

Pero Resistiré es una telenovela de avanzada.

Pero no por la escena de la "esperada" (¿esperada? nah, yo lo que espero es que Julia se vaya a lavar los platos, como toda Mortimer debe hacer) primera vez de Julia-Diego. Sí, está bien, acepto, estuvo muy bien la escena: sin escenarios románticos del orto (más bien todo lo contrario), sin sábanas para tapar nada, ¡¡sin fuego en el hogar!!, sin palabras llenas de melaza, sin coreografías gimnásticas (más bien con las maniobras torpes de cuando se desvisten dos personas que no quieren perder tiempo en eso, que de plásticas no tienen nada) y, la mayor pegada, sin música del orto. Sin más música que los gemidos, que siguieron con los títulos y que dejaron clarito que tanta calentura acumulada no se canaliza en eternas horas de poses para la foto y sábanas para taparse que no me vea nadie, sino más bien en unos poquísimos minutos de ir directo a los cataplines.

Sí, todo muy lindo, pero eso no la hace una telenovela de avanzada, sino una telenovela audaz y actualizada, que sin escapar de los estereotipos clásicos que todos queremos encontrar en una telenovela (el malo-malísimo, el bueno-buenísimo, la heroína sufrida, el personaje border, el gay, se viene el enfermo, etc. etc.) se permite tener elementos que la hacen una telenovela de avanzada.

Porque, sin duda, lo mejor de Resistiré está en el elenco:

Y no puedo ir al punto sin dejar de mencionar como al pasar a los personajes y la relación Rosario-Santiago no tiene desperdicio. Desde los "puto" de ella, pronunciados con la fuerza que hace saltar saliva notoriamente, hasta las lágrimas de calentura de él son mundiales.

Pero las dos mejores escenas de la novela tienen un protagonista exclusivo: Andrés.

La primera, cuando su tía Leonarda, inequívoca pose de cabeza y manos y movimientos, se acomoda en la falda de él y la cámara sube a la cara del tipo que tira su cabeza para atrás y frunce la boca al estilo del amigo borrachín de Homero Simpson. No se muestra NADA pero NADA queda en duda: estamos frente a la primera escena no explícita de sexo oral explícito.

La segunda, con Andrés solito en la ducha (otra característica distintiva de Resistiré es que la gente va al baño, y se ducha como la gente normal, en baños normales, sin espumas ni piletas olímpicas, sin baños llenos de platas y cosas que nadie tiene en su baño, sobre todo Andrés se baña), la toma es de un poquito abajo de la cintura para arriba, el tipo se está duchando y se pasa la mano por el cuerpo, como todo el mundo que no es el de novelas cuando se ducha, y de repente la manito baja fuera de cuadro y no se la ve, pero sí se ve el codo y el antebrazo y sobre todo el movimiento inequívoco de subibaja, la cara de él y otra vez no quedan dudas: asistimos a la primera paja de las novelas. Con toda una edición remoderna y recortada que quiere representar las fantasías y bla bla bla, pero también con todo el desgarro y desconsuelo que tan clarito se le pinta en la cara. El tipo se está pajeando en la ducha y a nadie le queda un milímetro de lugar para el eufemismo.

A ver si aprenden.

 
**Yeguas Inc.** 11:40 a. m. | |