sábado, diciembre 14, 2002
Se va la primera...

Mi NocheVieja

Uno ya viene repodrido del chupi, los árboles navideños, la comida que se consume consecutivamnete durante toda la semanaposterior, Santa Clós, los saludos con deseos de felicidad y el Jingumbel.¿Es estrictamente necesario tener que volver a repetir los mismos papelones, resacas y fastidio, sólo una semana después? Parece que sí lo es. Por eso es que volvemos a reunirnos para ver las mismas putas caras que frecuentamos durante un año y nos tomamos todo lo que tengamos a nuestro alcance para poder entrar en el climax perfecto y necesario para decirle a todos cuánto los queremos, sin que se note el engaño, o por lo
menos, se justifique. O bien, para mandar definitivamente a todos a la mierda.
No fue mi caso, este treinta y uno
Me dije: - ¡Ya es hora de terminar con toda esta farsa: éste es tu año!
Así que me apunté, días antes a una salida de "solas y solos" (previamente le pedí aval a mi chico que es una criatura de dios y me dijo, - ¡Genial, yo me apunto a otro!)
Lo pensó mejor y me propuso: - ¿Si vamos a un bar de swingers, que es lo mismo, pero más rápido?
- No, ni a palos, a mi no me interesa el sexo, yo soy una librepensadora, y, por lo tanto lo que busco es un librepensador, no un sexópata como vos...
El sonrió y se fué de inmediato a hablar por telefono. Y media hora después, cuando cortó, al baño...
Eran las diez y media del treinta y uno, cuando entré a una especie de pub oscuro que no era un pub, pero se parecía a un pub oscuro.
Me atendió una morocha, más que entrada en años, saliéndose de ellos, con cara de "estoy en esto porque me pagan el aguinaldo en un unos días" Me tomó datos que mentí con descaro (sobre todo en la parte, fecha de nacimiento y cantidad de partos) y me hizo pasar a un salón que ya no se parecía al pub oscuro, sinó más bien al casamiento de mi tía Elisa.
Mesas unidas formando una especie de laberinto sin salida, donde habían colocado prolijamente unas cuantas bandejas de saladitos, sidras (aj, que axco! la sidra me cae de muerte...) coca-colas con el santaclós 2002, y alguna que otra perdida seven-up.
- ¿Y mi cerveza? ¿Dónde está mi cerveza? (pensé en una especie de grito desesperado)
No estaba. Recorrí cada una de las mesas. Y no estaba...
-¿Y dónde está mi hombre, mi librepensador? (me dije como en un mantra tartamudo)
Se me acercó un gordito pelado y cincuentón de ronrisa falsa diciéndome (a modo de presentación) - ¿Esta es tu primera vez?
- ¿Primera vez de qué? (le contesté por no parecer una amarga y también porque, en realidad, ese gordito fué la primera persona que se dignó a dirigirme la palabra desde hacía ya veinte minutos.)
Se quedó un tanto desconcertado y me dijo: - No, es que no te he visto antes por aquí.
- Ah, claro, sí, no, sí, je... es mi primera vez. Ché, ¿no sabés si hay por aquí alguna cerveza? (le dije ya sin disimular nada)
- Por acá creo que no, pero si querés vamos a "otra parte" a tomar una (me dijo, dirigiéndose directamente hacia mis tetas)
- Emmmh, te agradezco, pero, es que a mi no me gusta la cerveza... y además tampoco me gustan los hombres, ¿me entendes?. (le largué así, como lo primero que se me ocurrió)
El gordo, con cara de poker, me dijo que tenía que saludar a unos amigos y se fué rápidamente.
Me sentí aliviada (durante exactamente cinco minutos, en los que tardo de llegar la noticia de una nueva tortillera en el salón). Empecé a verme rodeada de mujeres rubias, pelirrojas, violetas, verdes que me preguntaban cosas que no entendí, e incluso una que quería afiliarme a un partido feminista de la zona 4.
Mientras tanto, yo me preguntaba: - ¿Y mi hombre? ¿Y mi librepensador? ¿Y mi cerveza?
Las chicas entendieron enseguida que no era del palo y volví a quedarme sola como corresponde a una salida de solos y solas.
Agarré una sidra (no había más remedio), me senté a un costado del carnaval carioca y esperé a que dieran las doce.
Unos quince minutos antes se me acerco un tipazo descomunal: pocas veces en mi vida había visto cosa semejante. Me enamoré de inmediato. Empezamos a hablar de música y coincidiamos en todo, menos en Dire Straits, que a mi no me gusta,
en particular y a él le gustaba en especial. Después de literatura, y con pequeñas diferencias estuvimos muy de acuerdo. Dieron las doce y nos enteramos a la una que ya llevabamos juntos una hora del nuevo año (y sin cerveza)
- ¡Mi libre pensador! Al fin, y encima ¡está más bueno que un churrasco de cuadril
A eso de las dos, la abstinencia alcohólica y los ojitos verdes de mi "solo" hicieron que tomase la iniciativa.
- ¿Qué tal si nos vamos a tomar unas birras a San Telmo? Estoy con auto. (le dije, con un aire de mujer superada que me salió de no sé donde)
- Por mi, todo bien (me respondió), pero quiero que antes sepas una cosa: a mi no me gusta la cerveza y tampoco me gustan las mujeres, ¿me entendés?.
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Llegué a casa, mi chico ya estaba ahí. Lo abracé y le dije: vení mi cielo, librepensame todo lo quieras. Y nos fuimos a la cama.






 
**Yeguas Inc.** 7:27 p. m. | |
lunes, diciembre 02, 2002
¡Qué cagada! Nos quedamos sin el coso de las estadísticas. Ahora nos aburriremos hasta morir...
Pensaba...
¿Qué tal si armamos un yeguas del orto navideño?
Esto es: bonitas historias navideñas yeguales.
¿Hay alguna por ahí?


 
**Yeguas Inc.** 6:54 a. m. | |