martes, junio 25, 2002
El nabo fantasía

A primera vista, el nabo fantasía puede ser confundido con un cybernabo. Sin embargo, el devenir de su comportamiento posterior dejará perfectamente establecidas las diferencias. Si bien actualmente el nabo fantasía desarrolla la primera parte de cualquier relación a través de internet, esto es sólo un modo de acercamiento práctico, totalmente apuntado a encausar la cosa en sus carriles históricos: el teléfono. Si, el nabo fantasía es un Telenabo, casi un Teletubbi.

El hábitat natural del nabo fantasía es las lista de correo, en la que pulula silenciosamente. Estas listas pueden ser de lo más diversas, con una marcada tendencia a contener la palabra "sexual" en su título y tocar temas "transgresores" (se ruega hacer el signo de comillas con los dedos índice y mayor de ambas manos cuando se lea esta palabra). Así es que los nabos fantasía florecen en las masas silenciosas de listas como "plenitud sexual", "seamos libres y naturales", "nudismo y libertad sexual" y combinaciones por el estilo. En ellas, su participación pública es prácticamente nula y se limita a estar atento y al acecho de posibles presas.

Esto no es sólo una cuestión de principios, sino se debe a que este nabo tiene acceso a internet en el laburo (generalmente un puesto mediocre, de baja responsabilidad, a cargo de tareas rutinarias y dentro de un amplísimo horario de trabajo: banquero, por ejemplo), el cual es generalmente sólo mail, con un dominio que delata el nombre de la empresa empleadora y que, por lo tanto, no es conveniente exponer a los inadecuados tópicos que toca la lista. Y en la casa, capaz que ni computadora tiene.

En este contexto, el modus operandis básico del nabo fantasía es el que sigue:

1) Nunca se sabrá si realmente le importa el tema de la lista, pero él lee todos los mensajes, especialmente aquellos escritos por mujeres. Una vez detectada una mujer que escriba "interesante", la contacta por privado.

2) El primer mensaje private siempre es cauteloso: se presenta, explica su situación de mudo por razones laborales y comenta breve pero positivamente el mensaje. En general, también agrega una pregunta o algún pie para provocar la continuación de la charla.

3) Una vez establecida la conversación, ésta puede desarrollarse en niveles altamente exasperantes. No es raro que se produzcan alrededor de medio centenar de mails diarios, dependiendo de la velocidad y dinamismo que la mujer quiera darle a la cosa.

4) Recordemos que su objetivo es pasar a la etapa telefónica, por lo que si el nabo no consigue que le des el teléfono, te brindará el suyo para que lo llames.

5) Esta etapa se desarrolla sí y sólo sí aceptaste el contacto telefónico. Si no es así, la historia termina en el punto 4. El nabo fantasía necesita la voz en vivo y en directo para alimentarse, así que a partir de la primer llamada telefónica, podemos decir que realmente empezó la relación.

6) La relación se desarrolla vía teléfono y mail (dependiendo de tus posibilidades con ambos) y la historia se va calentando gracias a la inagotable fuente de fantasías y propuestas del nabo. En esta etapa vale todo, y todo depende de cuánto estés dispuesta a jugar: desde relatos subidos de tono, hasta sexo telefónico, pasando por intercambio de regalos por correo normal, fotos (especial énfasis a la fotografía de partes), planes de "lo que haría sí..." y diseño de escenografías para encuentros futuros. Lo único que importa es dejar volar la imaginación y aflorar las fantasías más profundas. En gran parte las de él, pero fundamentalmente las tuyas. Todo ello, tácitamente apuntando al gran momento gran de conocerse personalmente. Pero no te apures, que él necesita mucho tiempo, muchos mails y, sobre todo, muchos pulsos de teléfono para llegar a eso.

El desarrollo de los acontecimientos, más que un nabo nos presenta al hombre ideal: divorciado, comprensivo, imaginativo a más no poder, super activo y abierto sexualmente, romántico, con una voz que te derrite y las mil y una formas de escaparle a la rutina. Un tipo que, según el mismo deja caer, así como quien no quiere la cosa, las probó todas o está dispuesto a probarlas. Vos ya podés imaginarte bajando la banderita de taxi libre para subirte a un viaje muuuy largo. Pero no te hagas demasiadas ilusiones: la realidad (incluso la propia realidad del nabo) nunca está a la altura de las fantasías, y una vez superada la etapa telefónica, difícilmente pueda concretarse algo al gusto de ambos. Y lo más probable es todo quede en un café y nada más. Así que ya lo sabés: el nabo fantasía es sólo recomendable para intensas experiencias o bien a distancia, o bien imaginarias.
 
**Yeguas Inc.** 12:54 p. m. | |
El nabo cum laude

El nabo cum laude es todo aquel que, ha dedicado casi toda su vida a fomentar el arte del buen amar.
Suele, la mayor parte de las veces haber sido una relación importante en nuestra vida. Un novio o un amante con un cierto tiempo de antigüedad o continuidad.
Pero, como sabemos, lo bueno no dura y aquel que era "el principe azul" esperado durante largas décadas, ése que nos regalaba flores y bombones de licor, ése que era puntual, que jamás faltaba a una cita, que era dulce, cariñoso y comprensivo, ése que, además de tener la palabra precisa y la sonrisa perfecta, era un despelote descomunal en la catrera, el asiento de atrás del auto y/o el telo; un día se manda una cagada que amerita la adquisición del título de nabo. Y encima cum laude.
Dicha cagada, es, en general algo relacionado con el mal gusto y, sin lugar a dudas no hay un hecho más desagradablemente grosero que, el que "la luz de tus ojos" se vaya a remacharle los cataplines a otra, o simplemente que ya no esté enamorado de vos.
Así es que, de la noche a la mañana, se convierte en nabo cum laude. Su currículum abunda virtuosismo y derroche de delicadezas. Ha sido el mejor de la Academia, pero, ya no es nuestro, ni lo volverá a ser. Porque es un nabo, aunque sea cum laude

 
**Yeguas Inc.** 12:41 p. m. | |
lunes, junio 24, 2002
El nabo Honoris Causa

Es tan flaco y sin formas que pesa menos que una mujer normal. Su aspecto no es terrible, pero está más cerca del desagrado que de la guapeza. A alguna característica de esas que son irreparables (nariz ganchuda, cráteres de acné, mal aliento pronunciado, caspa, etc), se suman sus incansables esfuerzos por lucir peor: barbita decadente, corte de pelo inadecuado, ropa deleznable, fragancia berreta, etc. No está bueno, no tiene gracia, no tiene guita, no tiene chispa, no te da ternura, no te hace reír, no tiene buen gusto, no cuenta buenas historias, no sabe bailar, ni tiene un solo musculito a su favor. Ni siquiera es un amante que te cagas, sino más bien todo lo contrario. Si te pones a indagar, nadie entiende cómo hizo para casarse. Pero a pesar de todo, su mujer lo cela como si fuera Tom Cruise. Y lo único que tienen en común este espécimen y el buenorro de Tom es la estatura, casi una cabeza por debajo de la de ella.

He aquí al nabo Honoris Causa.
Mantener fuera del alcance de las niñas.
 
**Yeguas Inc.** 1:54 p. m. | |